miércoles, 19 de mayo de 2010

Enero, febrero, marzo, abril... MAYO

Antes yo solía madrugar, ir a clase, estudiar, tocar, asistir a más clase, ensayar... y aún tenía tiempo para echarme novio, desfasar con mis amigas e intentar cambiar el mundo. Ahora se me nubla el futuro, se me atraviesan las asignaturas, me muero de sueño y poco a poco, disgusto a disgusto, se me han ido las ganas de hacer de mi pueblo, mi provincia, mi país, un sitio mejor. Echemos todo a perder, si el mundo se va a la mierda, yo me pierdo la primera.

¿Qué era lo que antes me hacía levantarme por las mañanas?

Ahora es la inercia, tener que ir al trabajo. Tener que estudiar. Tener que acabar. Tener que hacer muchas cosas y no querer hacerlas. Disimular mientras el tiempo pasa. Pensar en fines de semana que luego dejan sabor amargo. En días en los que se pasó de las indirectas al directo. Cuando había energía, sonrisa pura. Un poco de alegría que todo lo curaba.

En días como hoy, cuando mi cuerpo se pone de huelga, mi aliada es la cafeína. En pastillas, a pelo. Un estallido de energía que te quita el bajón, que no te da las buenas noches, pero garantiza que cuando te acuestes sea tan tarde que no te dé tiempo a soñar. Sólo a tachar hojas en el calendario.

viernes, 14 de mayo de 2010

Yo estoy con Garzón

Porque yo también creo que los falangistas no deberían volver a ganar. Por quienes perdieron a sus familias. Por los niños robados de sus hogares. Por mis padres y mis abuelos. Por los asesinados en nombre de la guerra. Por la recuperación de la memoria colectiva de este país. Porque ya era hora de que alguien haga algo. Yo estoy con Garzón. 

domingo, 9 de mayo de 2010

Qué es lo que vi en ti



Qué vi en ti para que ahora, mientras intento estudiar, no encuentre la concentración. Para que no me salgan las palabras adecuadas. Para que el espejo no sea mi aliado. Para que al sonreir sean más profundas las arrugas que las risas. Para que las heridas no se terminen de cerrar... Qué es lo que vi en ti, si tú no eres un príncipe, ni un mago. Si tú no eres un Jorge Drexler. 

lunes, 26 de abril de 2010

A veces asusta

No te odio, no te quiero, no siento que te haya perdido. Las palabras son las mismas, yo soy igual. Tus rarezas no me dan miedo. Soy consciente de que a veces la vida tiene que asustar para merezca la pena vivir. Si cada día no fuese un reto, no merecería la pena pasar hojas del calendario. 



Y, después de todo, sólo me queda decir que tengo una mano que darte para salir del agujero en el que has acabado. Dos oídos para escuchar. Una boca que mantener cerrada y dos ojos que mantener atentos a lo que los tuyos me quieran decir.
Sé que a veces asusta, pero yo no tengo miedo.

sábado, 24 de abril de 2010

Blanco y negro. Nada de gris

Odio que me hagan chantaje emocional. Odio que me echen piropos cuando ya me han hecho daño. Odio sentir esto y no poder cambiarlo. Odio tener la idea constante de marcharme lejos, sin remedio. Odio que todo el mundo haga planes de futuro y yo no tenga ni idea de qué rumbo tomar. Odio no saber cómo explicarle a mi familia que no voy a volver. Odio la idea de incertidumbre que me persigue en cada momento de mi existencia. Odio ver tu cara en mis fotografías. Odio no poder romperlas y olvidarte sin más. Odio pensar en lo cálido de tus abrazos. Odio pensar. Odio que me diga cómo tengo que sentirme cuando ni él mismo lo sabe. Odio no tenerlo aquí para darle un beso y un puñetazo. Y, puestos a odiar, odio tener tanto odio acumulado y acumulándose.

Odio ser toda amor y toda odio.  

miércoles, 7 de abril de 2010

El encuentro inesperado

Me puse nerviosa, casi tropiezo. El estómago se me hizo un nudo. Mis mejillas se sonrojaron por arte de magia. No pude reírme ni llorar. No volví a la realidad hasta pasado un tiempo. Mi mente se llenó de recuerdos pasados. Mi piel recordó el tacto de sus dedos sobre mi espalda. Canciones de amor y de ilusión. Melancolía en dosis elevadas extendiéndose por mis venas. Un suspiro vacío. El intento fallido de disimularlo. La sensación de no poder evitarlo...

Y pensar que todo esto fue fruto encuentro inesperado de miradas.