Aquella tarde, aquella lluvia. Aquella calle interminable, cuesta arriba, como la vida misma. Ese cielo gris oscuro, azul claro, azul oscuro, negro y blanco. Esa lluvia que bañaba todo. Estas gotas resbalando por mi cuello, toda esa agua. Este pelo mojado, estos rizos que se alisan. Esta ropa que se me pega, que se hace una extensión de mi espalda. Ese día la lluvia me recordó tu ausencia.
La historia de una joven inexperta en el mundo de los dragones come-personas
miércoles, 8 de junio de 2011
lunes, 16 de mayo de 2011
Vistas desde la obra
En primicia os cuento que mi familia vuelve a estar patas arriba. Esta vez no se casa nadie (Dios nos guarde), pero sí volvemos a estar de celebración. Después de mucha espera, muchos disgustos y muchos gastos, en diez días inauguramos por todo lo alto. Si esto sale bien, todo por lo que han luchado mis padres, mis abuelos y las anteriores generaciones de "Bauleros" tendrá sentido. Si no, ya podemos ir buscando trabajo en otra cosa.
Mi familia está loca y cada conversación telefónica me ponen la cabeza como un bombo. Lo último: las invitaciones que me curré con fotochof (tenía que haberme escaqueado, seré boba...). La semana que viene, después de la celebración de las elecciones, estaré por Toro empapándome de locura. Pero antes, seguro que os escribo de nuevo. Este fin de semana presiento que va a ser esperanzador.
domingo, 8 de mayo de 2011
Si mayo marcea
Marzo siempre trae cambios sustanciales. En el tercer mes de cada año me hago un año más vieja, me echo o deshago de amores, me ilusiono o me pongo triste. A veces todo en la misma semana. La primavera suele alterar mis emociones, no lo puedo evitar.
Pero este año no. Este año marzo ha mayeado y ahora mayo se está volviendo un marzo cualquiera. Y te encuentras con que un día cualquiera, como ayer, te despiertas en medio de una tormenta primaveral y seis horas después ha salido un sol estupendo. O con que la semana que planeaste que fuera más activa pasó sin pena ni gloria. Con personas que te fallan y decepcionan y con otras que, con sus palabras, te animan hasta los días más nublados.
Este año mayo marcea y por eso me vuelvo un poco más loca. Y como a mí la locura me viene en forma de viaje, me voy a marchar. Aún queda mucho, pero ya es oficial. Julio y agosto los pasaré allá en el Perú. Todo ello si consigo hacer cuentas conmigo misma y ahorrar lo suficiente para comprar los pasajes. Ya me muero de ganas por marcharme.
martes, 5 de abril de 2011
Aguas abril
Esos ojos que me matan. Este calor de primavera.
La sensación de pasar el tiempo, como el mes de abril, del sol a la lluvia.
Esa indecisión, la falta de grises.
¿Por qué decidir entre botas o sandalias?
Quiero vacaciones. Quiero playa. Quiero cama.
Y a veces, sin querer, sueño más de lo que quiero.
lunes, 28 de febrero de 2011
Claro de luna
Doce de la noche en aquel bar. En ese momento solo quería que me invitaras a tu casa y, sin embargo, no fui capaz de decir una sola palabra. Fue una noche de juegos. Tú rozabas mi espalda, yo te acariciaba el brazo. Tú no podías quitar los ojos de mi escote, que esa noche estaba dedicado a ti. Qué cosas...
Fue una encerrona en toda regla. O una apertura de miras. No sé si recuerdas, nos hicimos los tímidos. Me mordí el labio y te di las buenas noches. A la puerta de tu casa, camino del metro, me dije "ahora o nunca" y "que sea lo que sea". Y fue.
Ahora que ha pasado un año me parece que el calendario pasa sus hojas más rápido que mi reloj. Cuento los momentos y me salen menos de los que me gustaría. Llegaste en un momento en el que me veía en un pozo. Fuiste diferente, simpático, bastante chulo. Por eso me gustaste desde que empezamos a conocernos.
No te sientas intimidado, es solo que el piano me vuelve melancólica. Es solo un claro de luna que se me atravesó en una noche de estrellas
martes, 8 de febrero de 2011
Por sorpresa
Por momentos se extiende un cabreo por mi cuerpo.
Se extiende por venas y arterias, me envenena desde dentro.
Me hace sonrojarme, excita mis sentidos.
Sube y baja por mi cuerpo y mientras
el compás de mis latidos se acelera.
Se me nubla la vista, se emboban mis sentidos.
Vida y sueños se hacen uno
y entonces...
Entonces sumas uno y uno y salen dos.
Replanteas el momento y los actores.
Coges y sueltas aire, te mantienes
sumida en un estado pensativo.
Casi notas como ahoga, como aprieta.
Te ahogas y tu conciencia te cuenta
aquello que te gustaría no saber:
Que segundas partes nunca fueron buenas.
Te gusta pensar que los refranes se equivocan
cuando la que se equivoca eres tú.
Por eso prefiero pensar que todo ocurre por una razón.
Esta vez tengo que decir que no.
jueves, 13 de enero de 2011
No time
Todo mi tiempo libre se resume a los viajes en metro y las horas de biblioteca. A pensar actividades, metodologías y subrayar apuntes de Derecho Constitucional. Quienes me conocen me preguntan si no vivo estresada. Cómo hago para mantenerme despierta a la una de la mañana sabiendo que a las seis y media sonará el despertador. Otra vez.
Qué le voy a hacer. Aunque salga de noche de casa y vuelva 14 horas después, estoy mucho más feliz que antes. No sé si es por falta de tiempo para pensar. Pero siempre que echo la vista hacia atrás me veo compaginando varias actividades. Nunca he tenido demasiado tiempo libre y, el que he tenido, lo he desaprovechado. La fotografía, la poesía, la música... nunca me decido por una afición concreta, igual que nunca he terminado de definir mi futuro profesional. Así que lo he decidido:
Mi afición es complicarme la vida.
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