Me pide José que actualice. Y hoy no tengo muchas ganas, pero se intentará algo decente. Todo sea por el intercambio de información: tú con tus libros y películas y yo con mis canciones raras y mis blogs. Ya un día de estos, cuando mi alegría latente se vuelva crisis exisencial, me pondré en serio con eso de escribir lo que uno quiere decir y hacerlo bien.

Mientras eso no ocurra, seguiré estudiando con música rara y por primera vez realmente en serio, sin distracciones serias, sin tener que irme a trabajar, sin salir de fiesta. Y resulta extraño pensar que, pese a que este año todo hace prever una mejora sustancial en mis calificaciones académicas, me temo que el año que viene no acabo la carrera.
Es que hoy, cuatro meses después de empezar las clases en la Universidad Rey Juan Carlos, ha llegado la carta de convalidación de mis créditos. Y resulta que, de repente, el examen del 17 no es necesario que lo haga, porque ya tengo aprobada la asignatura. Y que no tengo que estudiar inglés, porque no necesito más créditos de libre elección.
Lo malo (porque todo tiene algo malo, como el chocolate, que engorda) es que vuelvo a ser alumna de primero, y de segundo, y de tercero... tengo 7 asignaturas mínimo que hacer si quiero ponerme al nivel del resto de mi clase. Y ni siquiera matriculándome en 12 (sí, 12) y veraneando en la biblioteca municipal de Toro, conseguiré quitármelo todo de encima.
Así que recordad esto: si se os pasa por la cabeza cambiaros de universidad, pensad en otra cosa... yo que sé, en payasos.