miércoles, 3 de marzo de 2010

Adicta al periodismo

Si uno no se pone a hacer de periodista no sabe lo que engancha. Y lo que quema. Recibes insultos y algún que otro menosprecio. Te hacen perder el tiempo, te pagan mal y da gracias. Pero, cuando acaban las ruedas de prensa aburridas de temas que nada te interesan, cuando le das al stop de la grabadora y te olvidas de las medias verdades de algunos para escribir sobre lo que de verdad interesa... ¡Qué diferencia!

Engancha más que la coca, los porros o la nicotina. Si pillas un buen tema no duermes y, si lo haces, sueñas con entrevistas imaginarias y noticias que no han sucedido. A veces tienes la suerte de hacer feliz a alguien publicando su historia, haciendo que no caiga en el olvido, que el mundo (o una pequeña parte del orbe) sepa de su existencia. Otras, tienes que "apechugar" con lo que ocurre y aguantar las lágrimas mientras entrevistas a quien lo ha perdido todo. 

He de reconocer que últimamente me estaba replanteando lo de dedicarme al periodismo. La crisis mediática-económica-laboral y la visión de que en mayo puedo haberme licenciado me estaban machacando la cabeza. Pero hoy mi hermano me dijo, entre misterio, que leyera un artículo de Ignacio Carrión que hablaba del periodismo. O de sus problemas. Y... sorpresa sorpresa... me ha cambiado mis expectativas acerca de mi futuro laboral. Me ha animado el día y me ha echo reflexionar. Me ha dado el empujoncito que necesitaba esta semana. Leedlo  si tenéis un hueco y mi ego os lo agradecerá. 

No dudo en que mañana vuelva a pensar si es buena idea, pero he de decir que, por hoy, quiero ser periodista. 

lunes, 22 de febrero de 2010

Días distraídos


Algún día os contaré el Abc de nuestra historia.
Mientras, olvido. Pienso en positivo.
De momento, leo compulsivamente historias de magos.
Veo series en mi ordenador que hablan de amores pasados.
Paso de ir a clase y prefiero ir de cañas.
Salgo a pasear, y hasta a correr, por el Retiro.
Planeo viajes, sin dinero para pagarlos.
Todo para distraerme de que en realidad le echo de menos.

¿Qué le voy a hacer, si yo soy así?

martes, 9 de febrero de 2010

A veces sonríes y no pasa nada

No lloras ni estás triste, pero tampoco te ríes a carcajada limpia. 
No destaca el brillo de tus ojos, sino la profundidad de tus ojeras. 
Haces como que nada ocurre: 
      si no quiero que me afecte, no me afecta. 
Pero se nota. 
Lo notan.



Y es que, a veces, sonríes y no pasa nada.

lunes, 1 de febrero de 2010

martes, 26 de enero de 2010

Una bola de sentimientos, un alud de desengaños

Leo sus mensajes pasados y me parece que quiere igual que a los 15 años.
Igual que a su madre o a su hermana.
Yo no creo por querer, como tú haces.
Tengo por costumbre no faltar a mi palabra, no decir lo que no siento, no llorar sobre mi almohada.
Pero últimamente estoy mintiéndome a mi misma y saliendo de lo común.


¿Por qué no tengo mente bipolar?
Quisiera quitarme de la cabeza esa sensación de que esto se acaba
sin que él haya hecho nada por remediarlo.

miércoles, 20 de enero de 2010