miércoles, 13 de junio de 2018

Esto es lo que ando haciendo ahora (por si te lo preguntabas)

Hoy en el trabajo me dio por echar un vistado al DA de mi antiguo blog y, mira tu por donde, me apetecio de repente escribir unas lineas. Quizas para disculpar por estar ausente estos ultimos 4 anos de mi vida. Quizas, para que sepais que sigo viva y bien. 
Si no lo habeis descubierto por la falta de tildes y por el hecho de que haya escrito ano, os lo digo ya: Hace siete anos me mude a Inglaterra y aqui sigo. Ahora ya no soy periodista, pero sigo escribiendo. En vez de noticias y reportajes, ahora escribo tweets, updates y hashtags. Por falta de blogs no sera, pues escribo 4: uno por cada tienda online en la empresa para la que trabajo y otro para mi (y para quien me quiera leer). Todo ello en ingles, ea. 



Algun dia espero tener el tiempo y la inspiracion para volver a escribir bonito y en espanol. Algun dia, incluso, la vida me devuelva a Espana. Mientras tanto, podeis leerme en mi blog Citizen Marta

domingo, 30 de noviembre de 2014

No se puede vivir sin objetivos

Cuando parte de tu trabajo es escribir un blog, escribir el tuyo propio queda en mi lista de cosas por hacer (que nunca hago). Es como si se te olvidara que está ahí. Y, ahora que trabajo en Marketing Digital, soy más consciente que si escribes un post hablando de una persona es bastante probable que el susodicho se acabe enterando. 

Se me olvida, supongo porque mi vida no está llena de tristezas y desamores como antaño. Siempre he dicho que la felicidad cambia creatividad por cursilería. Por si acaso, no voy a mirar entradas pasadas. No quiero escandalizarme de mis propias palabras. De mi propia estupidez. 

Sólo escribo para decir que estoy bien. Tengo un trabajo que me gusta, un coche, un pisito de alquiler, un novio, un jarrón con flores frescas... no me hace falta mucho más. Bueno, sí. No estaría de más poder achuchar a mi sobrino de vez en cuando y tomarme un vino de Toro con mi gente. 

Ahora que vivo, voto y cotizo en Inglaterra y no tengo fecha alguna ni intención de volver a casa, sin embargo, veo las cosas de otra forma. 

Así, me doy cuenta de que durante mis dos años en Cambridge olvidé marcarme una ruta. No se puede vivir sin ningún tipo de objetivos. Al menos yo no puedo. Una de las cosas que he aprendido en el Máster ha sido que los objetivos tienen que ser SMART e "irse a Inglaterra a aprender inglés" no lo es. Mucho menos si el que se va lo hace por un mes: Así no funciona. Quizás es el mayor problema de mi generación: No saber qué hacer cuando las cosas no salen como habíamos pensado. No distinguir entre objetivos a corto y a largo plazo. Sentirnos perdidos, sin rumbo.  

No sé qué me llevó a prepararme el IELS, la admisión en el máster y mudarme a Manchester, pero cada día doy gracias por ello. Porque cuando en España los profesores de universidad buscaban cualquier excusa para bajar tus notas y te enseñaban a estudiar lo justito para el examen, aquí los profesores te orientaban y he sido yo la que he luchado por abrirme camino: Leer, leer y leer. Sentarse en la mesa de trabajo e ir a por todas. A por la distinción. 

Porque cuando en España cuando hice horas de más nadie me dio las gracias ni me pagaron las horas extra y, mi jefa, me las da a diario. Porque se preocupa si llego tarde por si me ha pasado algo, en vez de decirme "llegas tarde". Por eso, cuando hay que quedarse más tarde, soy yo la que me quedo, sin que nadie me diga nada y porque me importa lo que estoy haciendo. 

Cuando tienes objetivos claros alcanzas tus metas. Y no sólo es motivo de brindis y una cena. También es lo que te da fuerzas para levantarte. Para llegar al viernes y, también, para pensar que, cuando llevas tres meses sin ver a tu sobrino, en realidad 22 días no son nada. 

domingo, 6 de julio de 2014

My madre y mi gato

Dice Jim Sterne en su libro "Social Media Metrics" que uno no puede crear un blog de éxito si sólo lo leen tu madre y tu gato. 

Me consta que mi madre me lee, aunque no tengo gato... ¿Sólo tengo una lectora, entonces? 

Será que con el proceso este de hacerme mayor, voy perdiendo contacto con quienes me leían y comentaban cuando esto parecía más el diario de una adolescente que un blog serio. Ah, espera, que ahora tampoco es muy serio... 

Pues eso, que esto no lo lee y el tato y ni falta que me hace. Con los años, te das cuenta de que la mitad de los bloggeros sólo gritan a la humanidad: ¡mírame, existo! y parte de la otra mitad sólo están obsesionados con un tema, del que no paran de hablar y hablar... Al principio parecen interesantes: el rollo melancólico vende. Al final dejas de leerlos por cansinos. 

Y, como nos cansamos de nosotros mismos, al final dejamos de escribir. Eso y que lo mismo hemos encontrado la felicidad. Es muy difícil escribir cuando no se añora un amor, una comida, un lugar o un momento de la vida. Siempre me ha costado escribir sobre la felicidad sin sonar ñoña. 

No es un despedida, sino una reflexión. Estoy muy ocupada y tengo poco tiempo para divagar, pero, cuando lo haga, lo colgaré aquí. 

Me vuelvo a mi libro de Marketing y a mis garabatos y esquemas. En octubre, si eso, tendré tiempo de ponerme ñoña y/o melancólica. Mientras, un saludo a mi madre. 

jueves, 20 de marzo de 2014

Miles de cosas bonitas

Hace tanto que no escribo, que casi se me había olvidado que tengo un blog en español. Perdóname blog y perdonadme los pocos fieles lectores y el anónimo que me pone comentarios guarros, como para desquitarse de no haberme dicho a la cara lo que ahora me sugiere. 

Pido perdón por no haberos contado el giro que ha dado mi vida. Como he vuelto a ser estudiante full time y cómo me codeo con celebrities en mi trabajo part time. 

Tampoco os conté que mi primer día de clase estaba tan nerviosa como cuando, con 18 años, un veterano de periodismo no gastaba novatadas en nuestro primero día de clase. Ni que era la única hispanohablante de mi máster (desde la semana pasada hay un chico Venezolano). 

Y, mientras no actualizaba mi blog, he creado otro en inglés, varios perfiles en redes sociales, he leído papers y libros que nunca imaginé que podría entender en inglés.

También pasé mis primeras Navidades fuera del hogar y me perdí los primeros pasos de mi sobrino, que no me conoce pero está encantado de tener mi habitación de Toro para él solo.

En definitiva, aunque eche de menos gente y momentos, tengo una colección de cosas bonitas que me mantienen viva y me hacen feliz. 

lunes, 9 de septiembre de 2013

234

Dos personas juntas
Tres días por delante antes de marcharse
Cuatro duros, cargados de miedo e ilusión. 
Entradas, salidas y despedidas. 

Casi no me acuerdo de por qué abrí este blog. Sólo conté las palabras para dedicar la entrada número 100 a quien era tanto y nada. Cometí más errores que los gramaticales. En el camino, a veces estuve sola. Viajé y aprendí de muchos. Y olvidé, cerrando mis heridas. Sigo siendo toda maldad con quienes se atreven a dañar lo que yo quiero. Un perro rabioso encerrado en cuerpo de mujer. Con los años adquirí paciencia, en vez de gastarla. Toda una mejora, porque voy a necesitarla antes de saber si me admiten o no en el máster. 

Me esperan por delante 200 días de lluvia, 30 nuevos lugares por conocer y cuatro nuevos amigos. Con eso me conformo. 

sábado, 10 de agosto de 2013

Emocionante miedo

Hoy me ha llegado a casa el certificado del IELTS, lo que significa que ya puedo cerrar mi solicitud de plaza en la universidad de Salford. Da miedo. Mucho. Pero últimamente el miedo se estaba haciendo nerviosismo. Desde que sé que mi nota del IELTS no será un problema, los nervios se hacen emoción. 

El "¿Y si no me da la nota?" y el "¿Y si no me cogen?" se cambia por el "¿Y si me cogen?"

Así que, billetes de tren comprados y con fecha definitiva para mudarme, me llena de orgullo y satisfacción informaros de que de aquí en 33 días seré Mancunian. Pero antes, dejar todo enviado e ir a España a ver cómo mi garbancito va haciéndose personita, tirando pedorretas, gritando y riéndose a carcajada limpia. Para verlo en persona, que se me rompe el alma al seguirlo por fotos. 

Crecer da miedo, pero es emocionante emprender nuevos proyectos. 

miércoles, 3 de julio de 2013

Crecer

Hacerse mayor significa que lo hay que hacer se hace porque uno quiere, no porque lo digan mamá y papá. Es pasar de niña a mujer, sin vuelta atrás. Quiero creer que estoy donde quiero estar. O donde me dejan. Que tomo mis propias decisiones como adulta y que he crecido. ¡Soy mujer, ala! 

Y entonces... 

Entonces dejo aparcada durante dos meses la admisión a másters universitarios. Pospongo para hoy, mañana y la semana que viene lo de labrarme un futuro. Me estreso, relajo, re-estreso y me entra fatiga. Me pongo una serie de las que evitan pensar. Miro el Facebook. Me deprimo porque la gente empieza a subir fotos de piscina y el único día soleado en Cambridge hasta hoy lo he tenido que pasar sirviendo proseco en una carpa del Magdalene college

¿Y luego qué? 

En dos meses ¡¡Ya!! meto mi vida en una maleta y me mudo de nuevo. Esta vez no me voy sola y me voy a territorio amigo. Es un gran alivio, aunque la pena por las despedidas y la incertidumbre por el comienzo de una nueva etapa siguen rondando mi cabeza. Crecer es muy chungo, mucho. Pero si se hace en compañía es más llevadero. 

jueves, 4 de abril de 2013

Perdida

Soy una más de esa generación perdida. A mí, como a tantos otros, nos dijeron que podíamos cambiar el mundo si nos lo proponíamos. Sucumbimos rápido a los mensajes de las películas americanas, que nos bombardeaban con lo malo que sería ser un perdedor. Mejor avanzar. Progresar. Nuestros padres, como antes habían hecho los suyos, se esforzaron para tirar para adelante y darnos un mejor futuro. Mejor que su presente. 

Por eso mis padres, como tantos otros padres españoles, me llevaron a clases de Taekwondo y de música. Pagaron mis autobuses a Zamora y me esperaron a las diez de la noche para conducir de vuelta a casa con niebla o sueño. Pagaron mis estudios, mi residencia, mi piso. Todos mis billetes de autobús desde Valladolid para que trabajara de becaria y todos los abonos de Metro para que ampliara mi experiencia profesional. 

Y a día de hoy mi vida, como la de mis padres, los tuyos o los de otros tantos, va a peor. Somos los perdedores de las películas americanas. ¿Para qué se esforzaron tanto mis padres? ¿Para qué me esforcé yo? Al final los ganadores y los perdedores estamos igual de perdidos. Sin rumbo. Sin progreso. Yo, sin futuro. Mi familia, sin mí. Somos varias generaciones las perdidas. 

domingo, 24 de febrero de 2013

Dear Garbancito

Naciste. Así de repente. En 20 minutos ya me habías hecho tía. Te vimos y me entraba algo así en la garganta. Te cogí y ya no te soltaría. Me quedaría mirando eternamente tu nariz. Acariciando tu pelo, atenta a tus puños cerrados y relajada. Muy calmada. Muy contenta.

Pero que nadie se equivoque, porque yo... 
No veré tu primer diente ni te cantaré canciones de cuna, no. 
No te cuidaré mientras tus padres se van de parranda ni te echaré la bronca, no.
No te contaré cuentos en la bañera ni en la cama, no.
No te diré si el coco existe o es mentira, no.
No te sacaré de paseo por la plaza ni te cuidaré mientras tus padres se van de fiesta, no.
No mediré cuánto creces en la pared, no.
No te diré que eres el niño más guapo del mundo aunque lo seas, no. 
No te veré cada día más que por foto, no.

Pero eres mi garbancito, mi sobrino. 
Nunca hubiera imaginado que ser tía fuera tan duro. Tan precioso, cursi y emotivo. Todo a la vez. 
Me tienes encandilada, pero me tienes.

Pensar en todo lo que me perderé de tu vida es lo peor que me había pasado en toda mi vida. 

domingo, 27 de enero de 2013

expiración

Inspiración
¿Dónde te has quedado? 
Ni ganas, ni tiempo,
ni un solo momento. 
No encuentro. 
No hallo manera de verlo. 
Lo tengo, se va. 
Se marcha, no vuelve. 
La inspiración ya no es tal. 
Ha expirado. 

Ipswich,. All rights reserved

domingo, 2 de diciembre de 2012

Ellos y ellas: Mis estudiantes

Hoy leyendo esta noticia en "El País" me he acordado de una conversación que tuve con alguien hace unos días sobre los estudiantes de EF con los que trabajaba. Hablábamos de que los estudiantes chinos y de Europa del Este venían, casi todos, con iphone y ipad. Casi sin excepción. En España EF es bastante popular, por lo que no pensaba que el nivel económico de las familias que envían a sus hijos a aprender inglés en verano fuera tan alto. En efecto, españoles había muy pocos. Se ve que sí sale caro mandar a tus hijos tres semanas a Cambridge. 

Sin embargo, hay un grupo de estudiantes que sí pasan todo o casi todo el verano en Inglaterra. Estos estudiantes vienen a Cambridge en junio sin mucha idea de inglés huyendo del calor y sin preocuparse por el dinero que sus padres tengan que pagar. Me refiero a estudiantes de Emiratos Árabes Unidos, Qatar o Arabia Saudí, entre otros. 

Desde que empecé a trabajar me llamaron la atención estos estudiantes. Siempre juntos, hablando más árabe que inglés. Muy atentos en clase, muy disciplinados, decían las profesoras de inglés. Pero difíciles de manejar en sus ratos libres, que es cuando yo tenía que lidiar con ellos. El primer día uno  de los chicos me dijo "eso podría comprarlo yo", después de enseñarle el Corpus clock de oro, que costó un millón de libras . El resto de los días tenían por costumbre desaparecer en medio de una actividad si no les interesaba: daba igual si tú estabas en un museo o en un zoológico en otra ciudad. Además, eran los únicos menores de edad autorizados a viajar solos a Londres. Una llamada de sus padres a mis jefes autorizaba todo el proceso. Y listo. 

Hasta hace unos días no me di cuenta de que este grupo internacional de estudiantes árabes estaba únicamente formado por hombres. Ni una mujer. No resulta sorprendente, ¿Verdad? Pues yo no me había parado a pensar que no había mujeres árabes entre mis estudiantes hasta hace unos días. De hecho, cuando me contaban de su vida nunca les oí hablar de ninguna hermana, aunque varios me comentaron que tenían hermanos estudiando en EE.UU. o Inglaterra. ¿Casualidad? No lo creo. 

Uno de los niños árabes estaba loquito por una niña israelí. En el grupo israelí las mujeres eran mayoría aplastante. La chica estaba extrañada de que el árabe se pasara el día haciéndole fotos con su cámara réflex.  Supongo que no había visto nunca a una niña morena con ojos azules. Cuando ella me explicó su extrañeza yo le dije "es que tienes unos ojos muy bonitos" y se quedó sonrojada. Ese día ya no dio guerra. Pero en los 15 días que estuvo el grupo israelí en Cambridge aprendí que eran tan difíciles de manejar como el grupo de niños árabes. Chicos árabes y chicas israelíes: los dos grupos con los que agotaba mi paciencia. 

jueves, 11 de octubre de 2012

El año que conocí a un premio Nobel

King's college choir
Hacía frío o llovía. Quizás las dos cosas. Estábamos tomando un cream tea en Auntie's tea shop y en el último momento nos decidimos. Pasaban 25 minutos de las cinco. Demasiado apuradas. Cuando entramos en los jardines del college, las campanas estaban sonando, como diciendo "llegáis tarde". Móviles apagados, entrando en la iglesia abarrotada de gente y nos para un señor. Nos iba a mandar a la última silla, donde no se ve nada. Nos resignamos: somos unas tardonas. A punto de sentarnos, el hombre lanzó una pregunta: ¿Sois miembros de la Universidad de Cambridge? "Yes, students", le solté. Pasen por aquí, nos dijo. 

Los ojos de María me miraban como diciendo "estás loca" mientras nos sentábamos justo al lado del coro, junto a un señor cabizbajo que esperaba la misa. María y una servidora estábamos sentadas junto a un futuro premio Nobel, solo que ni él ni yo lo sabíamos. Estábamos más preocupadas por que nadie nos hablara y se diera cuenta de que no teníamos nada que ver con la Universidad de Cambridge. ¿Será pecado colarse en misa de cinco y media en el King's College chapel?

Magdalene college's formal hall
Unos meses más tarde, de vuelta en Cambridge sin María, me puse a buscar trabajo. Un día después lo encontré en el Magdalene college. De camarera. Mi trabajo consistía en poner platos en unas mesas alargadas y limpiarlos cuando los estudiantes terminaban. Rellenar jarras de agua, a veces servir el café y poco más. Al principio no entendía mucho, pero ahora sé lo que me piden; algo he mejorado. A veces también servimos a fellows. Son a los que no te conviene manchar: gente importante, profesores, científicos, matemáticos... a veces hasta me da apuro cuando tienes que servirlos. Cuando la cena termina, los fellows se levantan, dan gracias y suben las escaleras hacia otro salón, en el piso superior del college. Así es como un día reconocí al hombre tranquilo que habíamos visto en misa. 

El lunes iba a leer las noticias en La Opinión de Zamora cuando vi su cara junto al titular. Se llama John Gurdon y esta semana le han concedido el Premio Nobel de Medicina, compartido con Shinya Yamanaka. A Gurdon su profesor de ciencias le desanimó a ser científico. Se hizo de letras, pero le picó el gusanillo y acabó pasándose a las ciencias. Ayer volví a ver a Gurdon después de ser galardonado. Sigue teniendo esa mirada perdida, ese aire cabizbajo. Pero parece más feliz. Y yo, también estoy contenta. Nunca hubiera pensado que trabajando de camarera tendría la oportunidad de dar de comer a un premio Nobel. 

domingo, 16 de septiembre de 2012

Vuelta a la vida real

Acabadas las vacaciones, nos volvimos de España con morriña, porque había que volver al frío y a echar de menos la comida y la familia-amigos, pero con ganicas de volver a la normalidad. Nunca fui de vacaciones largas. Después de una semana ya no sé qué hacer con mi vida. 

Hace una semana me autoestresé pensando en si encontraría un trabajo-mierda que pudiera permitirme pagar el alquiler e ir a clases de inglés. Eché currículums sin respuesta, lo que es normal en domingo. Y, sin más, me acosté pensando en un lunes que suponía duro, recorriendo bares y tiendas de Cambridge en busca de ese trabajo que pagara mi alquiler y mi comida. 

Poco tuve que buscar. Por segunda vez en este año llegué al centro -esta vez en bici, no en bus-, entré en el Magdalene college y me dirigí a Buttery. Allí me encontré con Adrew, mi antiguo jefe, puse cara de buena y le comenté si podíamos hablar. Cinco minutos después había recuperado mi trabajo anterior y salía más feliz que una perdiz del college con mi chaleco y mi pajarita en la mochila. 

Sí, lo habéis adivinado. Vuelvo a ser camarera. Y esta vez quiero aprovecharlo: ganar dinero, hablar inglés, ahorrar y pagarme un bueeeen curso de preparación del CAE. No sé si llegaré al nivel Advanced para diciembre, pero quiero intentarlo. A ver cómo se da. Y mientras, los domingos los dedico a buscar becas, redactar cover letters, echar CV y cruzar los dedos. Quizás un día haya suerte. 

jueves, 16 de agosto de 2012

Unemployed


En estas últimas semanas me pasaron muchas cosas por la cabeza y pocas por mi vida. Dejé un trabajo, luego dejé el otro porque tenía uno mejor y, al final, no me renovaron del que yo había imaginado the best job ever. 

A un día del comienzo de las olimpiadas me quedé sin trabajo y sin posibilidad de salir de Inglaterra. Con los precios de billetes de avión por las nubes, decidí ponerme a estudiar Derecho Penal a lo desesperado. Y por eso, ahora misma, desesperada me hallo. Cero motivación cuando se estudia un montón y, echando cuentas, te quedan mínimo 15 páginas y otra mitad de la que ni siquiera tienes apuntes. 

Con la moral baja y un poco aburrida, afronto mi última semana antes de irme finalmente de vacaciones a casa. Cuando vives fuera, las vacaciones son ir a casa. Ver a tu gente y volverte con la maleta cargada de queso zamorano, chorizo, jamón y llonganissa. Y me muero de ganas de que llegue el jueves que viene 

¡Siete días!

Id abriendo la mesa para que quepamos dos más. En nada nos tenéis allí comiendo. 

martes, 17 de julio de 2012

Planes para el exilio

Hoy me he encontrado con una casualidad que no es tanto casualidad, sino consecuencia. Esta mañana, en menos de dos horas, tres amigos me han escrito pidiendo consejo sobre cómo deben plantearse su exilio temporal a Inglaterra. 

Los tres rozan los treinta, viven en distintas ciudades y estudiaron diferentes carreras. No se conocen y lo único que tienen en común es que los tres han coincidido en algún momento de sus vidas conmigo. 

Pero no nos equivoquemos, no es casualidad. Es la consecuencia de la situación insostenible que se vive en España. Ante la desesperación, lo mejor es escapar de España y emigrar, en busca de un trabajo de mierda que nos sirva para mantenernos y con la esperanza de no estar rodeados de españoles y conseguir aprender algo de inglés. No es fácil: cada día más spaniards invaden tierras británicas. 

En Inglaterra hay inmigrantes que vienen a trabajar, hacer dinero y volver a sus países. Yo no soy de esos. Yo soy de los que no tienen ningún motivo para volver a España. A una España sin presente y sin futuro. Sin esperanza por cambiar. Un país anclado en la pandereta. 

No es fácil saber de tus amigos y familia solo por Skype, enterarte de las buenas y malas noticias vía Whats App y pisar tu pueblo cada cuatro meses. Te pierdes mucho, pero también ganas. No es fácil aprender a ganarse el pan; conlleva sudor, lágrimas y morriña. Lleva su tiempo darse cuenta de que esto no es solo presente, sino también futuro. Nuestro futuro. 

domingo, 15 de julio de 2012

Como en las películas (léase con acento mexicano)

- ¿Qué pasa que se para tanto a tomar fotos?
- Es que me encanta, es bellísimo. 
- ¿De verdad?
- Es que yo pensé que esto no era de verdad; que solo existía en las películas. 

Esto se lo oí hace un rato a una recién llegada estudiante mexicana. Hoy me he dado cuenta de que Cambridge es una ciudad muy bonita, aunque siempre hable del frío que paso y de cuánto llueve. Y no me refiero a monumentos. Es bonita en su conjunto. Y punto. 

martes, 5 de junio de 2012

El tópico del inglés borracho

Hoy me he dado cuenta de que debería explicar qué es de mi vida. Sí, trabajo y estudio a ratos. Y bebo pintas y paseo. Me llueve casi a diario y la ciudad es preciosa. Pero, a veces, hay cosillas fuera de lo normal. A eso voy. 

Empezaré hablando del topicazo de que los ingleses son todos unos borrachos y que destrozan todo. Bueno, no soy muy de tópicos (entre otras cosas porque no sé bailar flamenco ni me gustan los toros), pero... juzgad vosotros mismos.  

El sábado se celebraba en Cambridge la Strawberry Fair, que, como su nombre indica, es una feria... Ah, no, que no hay fresas. Básicamente tú te disfrazas de hada, tu padre/madre/tía/abuelo también (sí, abuelo). Te vas al Midsummer Common (un prado verde al lado del río Cam) y bebes cerveza. Hay música en directo, gente con rastas, niños, hippies y colgados. Y como de lo que se gasta en las ferias es de gastar, no podían faltar los puestos de comida, bebida, ropa y carpas con música en directo. 

Strawberry Fair - 2 june 2012 (BBC)
Ni que decir que me encantó. También se batió el récord Guinnes de gente disfrazada de hada, segùn he leído en la BBC News

¿Y lo del tópico de los ingleses borrachos?

Según pasaba el tiempo, el alcohol se iba notando en el ambiente. Yo llegué a las 3, cuando algunos llevaban un buen rato drinking and drinking. Entonces ves la triste realidad: cómo el alcoholismo se pasa de generación en generación. 

Una madre bailando le pone una litrona en la cabeza a su hija. "Jo, mamá", dice la niña. No hay tu tía. La madre sigue usando la cabeza de su hija como posavasos. ¿Qué hace un niño de dos años en una carpa con música a toda ostia y gente borracha?, te preguntas, mientras agradeces que tus padres no fueran nunca a la Strawberry Fair. Así, no es de extrañar que haya peleas (demasiadas pocas, oiga). Una cani le rompe un globo a una hippy... y la hippy quiere matarla. Lo normal, vamos. Yo siempre había pensado que los chicos se pegaban más que las chicas, le digo a Rob. "No, aquí son las chicas las que montan lío", me aclara. Juzgue Usted mismo si cree o no en el tópico. 

domingo, 29 de abril de 2012

Luck, luck, lucky

Estos últimos días todo han sido regalos de cumpleaños atrasados. Primero, una noticia seguida de un bombazo, de esas que te ríes y no te sale llorar, porque es alegre, pero te gustaría. De las que te ponen nerviosa y... y no te salen las frases. De las buenas, vamos. Con mi bestie  viviendo en la otra parte del país ¡Qué alegría! me siento un poco más cerca. Más comprendida. Más feliz.


El otro regalo vino en avión y fui a buscarlo al aeropuerto. Mis padres vinieron cargados con mi ropa de verano (la cual no puedo usar porque sigue haciendo frío de la muerte), regalos de cumpleaños y cosillas made in Spain: atún en lata, Colacao, chorizo y queso zamorano. ¡Olé! Y como Albert es antiqueso, es toooodo pa mí. Yumy yumy!!

Y mi último regalo, el más blandito y peludo, se llama Roger rabbit. Es un pequeño conejo de peluche que nació el viernes y ya está en mi habitación pasando frío conmigo y haciéndome compañía. 

Afortunadamente, hay pequeños golpes de suerte que me hacen olvidar que todos y cada uno de los días de abril (hasta hoy) ha llovido. Todos. Algunos días varias veces, intercalándose con sol, viento o granizo. Porque, aunque mi pelo esté imposible de la humedad, pase frío, rompa mi paraguas y haya charcos inmensos, hay flores por todas partes. Es una suerte que sea primavera. 

martes, 6 de marzo de 2012

España no te quiere


Me resulta difícil pensar en propaganda sin acordarme del Tío Sam del US army. "I want YOU", señalaba con cara de pocos amigos.
No sé a ustedes, pero a mí mis tíos siempre me han malcriado. En Navidades me regalaban juegos, en vez de ropa, me compraban chuches y competían para llevarse el premio al tío más molón.
El problema de España es que no nos quedan tíos a los que pedir la propina. Tampoco ese tío de pueblo con bar al que puedes echar una mano un verano a cambio de cuatro perras. En España ya no nos quieren en casa. Por eso, los gobiernos permiten los deshaucios por,impago de hipoteca. Por eso, nos animan a marcharnos. A Laponia o a la Conchinchina. Fuera bicho, España no te quiere.
Y así, en mi ciudad, como en muchos otros lugares fuera de España, las tabernas ya no tienen mecánicos y albañiles. Ahora te tomas tu cerveza con un ingeniero químico, un periodista, un creativo o un diplomado en turismo.
Los tertulianos de ahora son jóvenes, tienen estudios, no se acobardan aprendiendo idiomas y tienen iniciativa. Pero, aunque sean trabajadores preparados, su país les anima a que no vuelvan a casa más que 15 días de agosto. España ya no tiene tíos.

(Publicado en .Así como lo siento.)