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miércoles, 3 de julio de 2013

Crecer

Hacerse mayor significa que lo hay que hacer se hace porque uno quiere, no porque lo digan mamá y papá. Es pasar de niña a mujer, sin vuelta atrás. Quiero creer que estoy donde quiero estar. O donde me dejan. Que tomo mis propias decisiones como adulta y que he crecido. ¡Soy mujer, ala! 

Y entonces... 

Entonces dejo aparcada durante dos meses la admisión a másters universitarios. Pospongo para hoy, mañana y la semana que viene lo de labrarme un futuro. Me estreso, relajo, re-estreso y me entra fatiga. Me pongo una serie de las que evitan pensar. Miro el Facebook. Me deprimo porque la gente empieza a subir fotos de piscina y el único día soleado en Cambridge hasta hoy lo he tenido que pasar sirviendo proseco en una carpa del Magdalene college

¿Y luego qué? 

En dos meses ¡¡Ya!! meto mi vida en una maleta y me mudo de nuevo. Esta vez no me voy sola y me voy a territorio amigo. Es un gran alivio, aunque la pena por las despedidas y la incertidumbre por el comienzo de una nueva etapa siguen rondando mi cabeza. Crecer es muy chungo, mucho. Pero si se hace en compañía es más llevadero. 

domingo, 24 de febrero de 2013

Dear Garbancito

Naciste. Así de repente. En 20 minutos ya me habías hecho tía. Te vimos y me entraba algo así en la garganta. Te cogí y ya no te soltaría. Me quedaría mirando eternamente tu nariz. Acariciando tu pelo, atenta a tus puños cerrados y relajada. Muy calmada. Muy contenta.

Pero que nadie se equivoque, porque yo... 
No veré tu primer diente ni te cantaré canciones de cuna, no. 
No te cuidaré mientras tus padres se van de parranda ni te echaré la bronca, no.
No te contaré cuentos en la bañera ni en la cama, no.
No te diré si el coco existe o es mentira, no.
No te sacaré de paseo por la plaza ni te cuidaré mientras tus padres se van de fiesta, no.
No mediré cuánto creces en la pared, no.
No te diré que eres el niño más guapo del mundo aunque lo seas, no. 
No te veré cada día más que por foto, no.

Pero eres mi garbancito, mi sobrino. 
Nunca hubiera imaginado que ser tía fuera tan duro. Tan precioso, cursi y emotivo. Todo a la vez. 
Me tienes encandilada, pero me tienes.

Pensar en todo lo que me perderé de tu vida es lo peor que me había pasado en toda mi vida. 

domingo, 2 de diciembre de 2012

Ellos y ellas: Mis estudiantes

Hoy leyendo esta noticia en "El País" me he acordado de una conversación que tuve con alguien hace unos días sobre los estudiantes de EF con los que trabajaba. Hablábamos de que los estudiantes chinos y de Europa del Este venían, casi todos, con iphone y ipad. Casi sin excepción. En España EF es bastante popular, por lo que no pensaba que el nivel económico de las familias que envían a sus hijos a aprender inglés en verano fuera tan alto. En efecto, españoles había muy pocos. Se ve que sí sale caro mandar a tus hijos tres semanas a Cambridge. 

Sin embargo, hay un grupo de estudiantes que sí pasan todo o casi todo el verano en Inglaterra. Estos estudiantes vienen a Cambridge en junio sin mucha idea de inglés huyendo del calor y sin preocuparse por el dinero que sus padres tengan que pagar. Me refiero a estudiantes de Emiratos Árabes Unidos, Qatar o Arabia Saudí, entre otros. 

Desde que empecé a trabajar me llamaron la atención estos estudiantes. Siempre juntos, hablando más árabe que inglés. Muy atentos en clase, muy disciplinados, decían las profesoras de inglés. Pero difíciles de manejar en sus ratos libres, que es cuando yo tenía que lidiar con ellos. El primer día uno  de los chicos me dijo "eso podría comprarlo yo", después de enseñarle el Corpus clock de oro, que costó un millón de libras . El resto de los días tenían por costumbre desaparecer en medio de una actividad si no les interesaba: daba igual si tú estabas en un museo o en un zoológico en otra ciudad. Además, eran los únicos menores de edad autorizados a viajar solos a Londres. Una llamada de sus padres a mis jefes autorizaba todo el proceso. Y listo. 

Hasta hace unos días no me di cuenta de que este grupo internacional de estudiantes árabes estaba únicamente formado por hombres. Ni una mujer. No resulta sorprendente, ¿Verdad? Pues yo no me había parado a pensar que no había mujeres árabes entre mis estudiantes hasta hace unos días. De hecho, cuando me contaban de su vida nunca les oí hablar de ninguna hermana, aunque varios me comentaron que tenían hermanos estudiando en EE.UU. o Inglaterra. ¿Casualidad? No lo creo. 

Uno de los niños árabes estaba loquito por una niña israelí. En el grupo israelí las mujeres eran mayoría aplastante. La chica estaba extrañada de que el árabe se pasara el día haciéndole fotos con su cámara réflex.  Supongo que no había visto nunca a una niña morena con ojos azules. Cuando ella me explicó su extrañeza yo le dije "es que tienes unos ojos muy bonitos" y se quedó sonrojada. Ese día ya no dio guerra. Pero en los 15 días que estuvo el grupo israelí en Cambridge aprendí que eran tan difíciles de manejar como el grupo de niños árabes. Chicos árabes y chicas israelíes: los dos grupos con los que agotaba mi paciencia. 

domingo, 16 de septiembre de 2012

Vuelta a la vida real

Acabadas las vacaciones, nos volvimos de España con morriña, porque había que volver al frío y a echar de menos la comida y la familia-amigos, pero con ganicas de volver a la normalidad. Nunca fui de vacaciones largas. Después de una semana ya no sé qué hacer con mi vida. 

Hace una semana me autoestresé pensando en si encontraría un trabajo-mierda que pudiera permitirme pagar el alquiler e ir a clases de inglés. Eché currículums sin respuesta, lo que es normal en domingo. Y, sin más, me acosté pensando en un lunes que suponía duro, recorriendo bares y tiendas de Cambridge en busca de ese trabajo que pagara mi alquiler y mi comida. 

Poco tuve que buscar. Por segunda vez en este año llegué al centro -esta vez en bici, no en bus-, entré en el Magdalene college y me dirigí a Buttery. Allí me encontré con Adrew, mi antiguo jefe, puse cara de buena y le comenté si podíamos hablar. Cinco minutos después había recuperado mi trabajo anterior y salía más feliz que una perdiz del college con mi chaleco y mi pajarita en la mochila. 

Sí, lo habéis adivinado. Vuelvo a ser camarera. Y esta vez quiero aprovecharlo: ganar dinero, hablar inglés, ahorrar y pagarme un bueeeen curso de preparación del CAE. No sé si llegaré al nivel Advanced para diciembre, pero quiero intentarlo. A ver cómo se da. Y mientras, los domingos los dedico a buscar becas, redactar cover letters, echar CV y cruzar los dedos. Quizás un día haya suerte. 

martes, 17 de julio de 2012

Planes para el exilio

Hoy me he encontrado con una casualidad que no es tanto casualidad, sino consecuencia. Esta mañana, en menos de dos horas, tres amigos me han escrito pidiendo consejo sobre cómo deben plantearse su exilio temporal a Inglaterra. 

Los tres rozan los treinta, viven en distintas ciudades y estudiaron diferentes carreras. No se conocen y lo único que tienen en común es que los tres han coincidido en algún momento de sus vidas conmigo. 

Pero no nos equivoquemos, no es casualidad. Es la consecuencia de la situación insostenible que se vive en España. Ante la desesperación, lo mejor es escapar de España y emigrar, en busca de un trabajo de mierda que nos sirva para mantenernos y con la esperanza de no estar rodeados de españoles y conseguir aprender algo de inglés. No es fácil: cada día más spaniards invaden tierras británicas. 

En Inglaterra hay inmigrantes que vienen a trabajar, hacer dinero y volver a sus países. Yo no soy de esos. Yo soy de los que no tienen ningún motivo para volver a España. A una España sin presente y sin futuro. Sin esperanza por cambiar. Un país anclado en la pandereta. 

No es fácil saber de tus amigos y familia solo por Skype, enterarte de las buenas y malas noticias vía Whats App y pisar tu pueblo cada cuatro meses. Te pierdes mucho, pero también ganas. No es fácil aprender a ganarse el pan; conlleva sudor, lágrimas y morriña. Lleva su tiempo darse cuenta de que esto no es solo presente, sino también futuro. Nuestro futuro. 

martes, 6 de marzo de 2012

España no te quiere


Me resulta difícil pensar en propaganda sin acordarme del Tío Sam del US army. "I want YOU", señalaba con cara de pocos amigos.
No sé a ustedes, pero a mí mis tíos siempre me han malcriado. En Navidades me regalaban juegos, en vez de ropa, me compraban chuches y competían para llevarse el premio al tío más molón.
El problema de España es que no nos quedan tíos a los que pedir la propina. Tampoco ese tío de pueblo con bar al que puedes echar una mano un verano a cambio de cuatro perras. En España ya no nos quieren en casa. Por eso, los gobiernos permiten los deshaucios por,impago de hipoteca. Por eso, nos animan a marcharnos. A Laponia o a la Conchinchina. Fuera bicho, España no te quiere.
Y así, en mi ciudad, como en muchos otros lugares fuera de España, las tabernas ya no tienen mecánicos y albañiles. Ahora te tomas tu cerveza con un ingeniero químico, un periodista, un creativo o un diplomado en turismo.
Los tertulianos de ahora son jóvenes, tienen estudios, no se acobardan aprendiendo idiomas y tienen iniciativa. Pero, aunque sean trabajadores preparados, su país les anima a que no vuelvan a casa más que 15 días de agosto. España ya no tiene tíos.

(Publicado en .Así como lo siento.)

miércoles, 29 de febrero de 2012

Welcome to my life

Cambiarse de ciudad requiere una mudanza dura. Cambiarse de país más, aunque he de decir que ya me he acostumbrado.
La llegada a Cambridge fue genial. ¿Por qué siempre me encuentro a conocidos en los aeropuertos? El segundo día encontré trabajo de camarera en un college y el cuarto día de niñera. En los dos trabajos progreso adecuadamente.
Lo peor fue encontrar piso. Uno que pudiera pagarme, claro. En uno no me dejaban llevar a nadie ¡Ni a comer! Otro olía a perro, otro tenía una casera loca que se olvidó de que el cuarto ya estaba alquilado... Así que estoy en una casa normal, un poco viejuna, pero que puedo pagar. Vivo con dos parejas de eslovacos. Solo me habla uno, pero me da a probar comidas raras y eso lo compensa.
De momento tengo amor, salud y trabajos. Un puñado de amigos y seré la persona más feliz de Cambridgeshire.

domingo, 22 de enero de 2012

La niña se hace niñera

Debería estudiar, pero mi mente pasa olímpicamente del estatuto de los Secretarios Judiciales y prefiere irse a otra cosa. Concretamente, a buscar trabajo en Cambridge. Y es que encontrar una familia que me quiera allí como Au pair no es tan fácil como parece cuando entras en Easyaupair o Aupairworld y ves mogollón de familias. Todas felices.

Cuando te pones a ello descubres que esas familias tienden a vivir en pueblos alejados de la mano de Dios. ¿Y quién se atreve a conducir por la izquierda? Me asusta llegar a una rotonda y tirar en sentido contrario (o, claro está, en sentido normal). Y resulta que estas familias no viven cerca de Cambridge, sino a la otra punta de Inglaterra.

¿Y por qué me escriben a mí si en mi perfil digo que busco trabajo en Cambridge? Muy sencillo: porque no distinguen entre importante y trivial. Importante es decir la ciudad donde viven, las horas que tengo trabajar y los pounds que me darán por ello. ¡Ay, ilusos! Os equivocáis por completo.

Para las familys made in England lo más importante es explicarme cuán fabulosa su family es. Cuán guapos y simpáticos son sus hijos. Cuán bonita es su casa perdida en el medio de praderas. Pero ni rastro de lo que vosotros (y yo) consideramos importante. ¡Si una señora decía hasta el nombre de sus mascotas: 2 perros, una tortuga y un conejo! Ah, vale, si tienes un conejo llamado Timy, os escojo como familia.

Así que ahora mis rezos y pensamientos los oriento a que una familia de Cambridge con un poco de sensatez escriba un anuncio o responda a los míos. Y, entre plegarias e ideas, he hecho de Gumtree una prolongación de mi dedo índice. Así es como una niña se hace niñera... o eso espero.

sábado, 7 de enero de 2012

Last year; New life

El 2011 se va y me deja un sabor dulce-amargo. Este año lo he vivido en cinco partes y cuatro ciudades (Madrid-Perú-Toro-Cambridge), con altibajos emocionales y semanas de estrés límite, salpicados con momentos de extrema relajación. 

Este año ha sido un año de aprender. Aprendí cómo enseñar a los demás. Aprendí que me cuesta quedarme quieta. Me costó darme cuenta de que no podía quedarme en Madrid, pero ahora lo sé. Aprendí a mirar más allá de lo aparente, a no dejarme llevar por la fachada. Aprendí que a veces hay que sufrir y otras, simplemente, dejarse querer. Y lo que me queda de aprender... 

Del 2011 salgo con muchos más amigos. Queriendo y sintiéndome querida. Con más ilusión de la que tenía cuando el año empezaba. Con miedo en el cuerpo, con incertidumbre, pero con el convencimiento de que es lo que tengo que hacer. El tiempo dirá si somos felices o nos tiramos los trastos a la cabeza. 

Mientras espero mi regalo de Reyes, os deseo y me deseo un feliz año nuevo. 

 
Cambridge no tiene playa, pero te tiene a ti 
Cierro los ojos, llévame

jueves, 15 de diciembre de 2011

Todo lo que ha sido


Con tu sonrisa de oreja a oreja y tus aires desenfadados. Con tu barba de dos días y tu puñado de canas entre todo el moreno de tu cabeza. Con tus ojos color miel, que solo son dulces si los miras a un palmo de distancia. Con tus besos de tornillo y tu tos mañanera. Con las diferencias políticas y nuestras variadas formas de entender la realidad. Con tu idioma y el mío. Con tu lengua y la mía. Con tu mano en mi cintura, tus dedos en mis rizos. 


Me quedo hasta con el sabor del tabaco en tu boca. 

Con lo malo y, sobre todo, con lo bueno. 

domingo, 4 de diciembre de 2011

Va a doler

No puedo evitar tener la sensación de que este momento se me escapa de las manos. Cuando me relajo, respiro tranquila y me siento feliz no consigo dejar la mente en blanco.
Ya queda poco y va a dolerte, me dice la cabeza. Vive el momento, el corazón.
¿Podré volver a mi vida así como si nada? Aún no quiero despertar.

domingo, 16 de octubre de 2011

Bye bye!


Otra vez me marcho. Más cerca y con la mitad de equipaje. 
Como cada dos meses, de Madrid al cielo. 
De Barajas a Gatwick. 
Adiós España
Hi Cambridge!

miércoles, 12 de octubre de 2011

Mi verano resumido en siete minutos


El domingo conté mis experiencia en Perú a la gente de la ONG Bajar a la Calle Sin Fronteras. Aquí os dejo un resumen que utilicé y que recoge, en siete minutos, todo un verano. 

jueves, 29 de septiembre de 2011

Buscar trabajo cansa

Desde mi vuelta a España he estado haciendo lo mismo que cuatro millones de españoles: buscar trabajo. Y he de decir que, hasta el momento, sin resultado. Está chungo lo del periodismo. ¿Quién habló de futuro laboral negro? Es presente negro. Así que, después de hacer y rehacer currículums y cartas de motivación, en inglés y español, rellenar decenas de formularios por internet y ver ofertas... y más ofertas... y más... hace poco me compré un vuelo. Me marcho otra vez, sí. 

Hace unos meses me uní a un grupo de Facebook que decía: "En España, cuando se termina la Universidad hay tres salidas: por tierra, por mar y por aire". Yo escojo el aire. El 18 de octubre embarco hacia Inglaterra, destino Cambridge. Será solo por dos meses y para estudiar cuatro o cinco horas al día inglés a saco. Examinarme del First y mejorar inglés. 

Y después... Navidades. El resto de mi futuro os lo desvelaré en año nuevo. O en Nochevieja, si se me sube el cava. 

lunes, 12 de septiembre de 2011

Vuelta a la realidad

De vuelta a Toro, al mundo real, todo parece igual, pero ha cambiado. Parece mentira que dos meses pasen tan rápido y ocurran tantas cosas. O que, ahora, ponga la televisión y no sepa en qué canal emiten los programas que ya estaban en junio. ¿Qué le ha pasado a la tele, que está todo revuelto? 

También cambia el grupo de amigos y, por eso, en dos meses la defensora a ultranza de la independencia de la mujer actúe como una casada. Y al revés: la casada se pasa a soltera y vuelve con fuerza. Me voy dos meses y los que se quedan siguen su vida. Y en esa vida yo no tenía espacio. Era una vida seguida por Facebook. 

Cambia todo y cambio yo. Me han cambiado, espero que a mejor. Me cuesta explicarlo, porque aún está por digerir. Desde que llegué todo parece un poco loco; me sigo parando por la calle a saludar a gente, a ratos me siento ausente, por momentos me vuelvo triste, sonrío cuando miro las fotografías... pero por mucho que lo intente es difícil expresar con palabras todo el cariño que me han dado este tiempo. 

Puedo decir que no quería volverme a España y que me digan que me entienden, pero no sé cómo explicar qué se siente al estar en mi lugar. Quizás por eso este es un momento de transición, de búsqueda de empleo  (sin suerte por el momento) y de echar becas... o sino a estudiar inglés. Eso es lo que le cuento a quienes me encuentro por la calle. Mientras, en Perú Deisy me dice que me echan de menos y me quieren mucho. Y no os podéis imaginar lo que las extraño yo. Todo lo que tengo que agradecer. La vuelta al mundo real se hace difícil. 

lunes, 29 de agosto de 2011

NUNCA VIAJES CON PERUVIAN AIRLINES

Mis dos últimos días en Perú aprendí una cosa muy importante: Volar con Peruvian Airlines es un error. O intentarlo, que es lo que yo hice. ¿Por qué? Os cuento... 

El vuelo Cusco-Lima ida y vuelta me salía mucho más barato con Peruvian Airlines que con otras compañías, pero al final resultó que los anuncios de detergentes tienen razón y lo barato sale caro. Y tan caro... el vuelo de ida me lo cambiaron y listo. El problema llegó a la vuelta... Estate dos horas antes en el aeropuerto y no tendrás problemas...  y una mierda. 

El martes llegué al aeropuerto del Cusco a las 9 y algo de la mañana. Mi vuelo tenía que salir a las 11.40 y llegaría a Lima a la 1 de la tarde, un día antes de mi vuelta a España: lo justo para que me diera tiempo a comprar las cuatro últimas cosillas que quería traerme a España. Pues bien, no había vuelos, ni los habrá en tres meses. No había plazas suficientes en otras aerolíneas para que volásemos todos... y fui idiota y, en vez de comprar otro vuelo de otra compañía, me puse a quejarme. 

Poner hojas de reclamación a la aerolínea y en la oficina del consumidor, hacer colas, pasarme nueve horas sentada en mi maleta, llamar desde el móvil... un dineral que me he gastado. En la embajada de España me colgaron el móvil; en el Consulado de Cusco estaban missing. Finalmente, con declaraciones a periodistas y todo, tres españoles y tres colombianos nos quedamos a dormir en un hotel. Otras 33 personas tampoco pudieron volar. Ni que decir que Peruvian Airlines no nos pagó nada; solo nos dio un bizcochito para callarnos la boca. Tampoco nos informaban de nada y, cuando lo hacían, resultaba ser mentira. 

Al día siguiente estábamos allí a las seis de la mañana esperando un vuelo. Mucha gente se había ido en bus, así que yo estaba la número uno... pero a las 18.40 salía mi vuelo de Lima y estaba nerviosa+cabreada. En la embajada por fin me hicieron caso, porque ya éramos 15 personas. Puse mi límite para comprar vuelo a las 12 de la mañana y a las 10 y algo nos dieron billete. Finalmente, el vicecónsul español acudió al aeropuerto y unos minutos después todo el mundo embarcaba con LAN. 

Moralejas: Si te pones bruta, es más probable que te hagan caso. Las tragedias unen: con la espera hice amigos. No te calles y quéjate: reclama lo tuyo. Y la más importante: Nunca vueles con Peruvian Airlines. 

sábado, 20 de agosto de 2011

Volver sin regresar del todo

Hoy podría ser un día especial porque he aterrizado en Cusco entera y es una ciudad preciosa. O podría ser un día feliz. O un día triste. Pero no. Hoy es un día tremendamente triste. Con esa tristeza que se te queda en la mitad de la garganta y que te oprime el pecho, que no te deja respirar. Que te hace querer llorar y gritar y patalear. Y decir mamáaaaa.

Es una tristeza autoprovocada, pero de la que prometo no arrepentirme nunca. Todo el mundo decía que estos dos meses me cambiarían; yo aún no he descubierto en qué. Supongo que valoro más algunas cosas que antes. El dinero, la familia... todo lo que tengo y que nunca me he puesto a pensar en por qué lo tengo.

Pero como hay demasiada gente que sufre, yo quiero acabar un post feliz. Con una sonrisa amarga, en la que una lágrima se desliza por la comisura de los labios y te armas de valor para decir a quien tienes abrazado que no llores cuando tú lloras mares. No quiero quedarme sin palabras y que el llanto lo ocupe todo. Hoy no. Hoy toca recordar con amor y dar gracias a todas las personas con las que me he cruzado en mi estancia en Jaén. Porque son quienes realmente dan sentido a mi viaje.

lunes, 8 de agosto de 2011

Falta la plata

El problema principal de casi todos los peruanos con los que he hablado es uno: falta plata. Cuando visité los colegios de la región de Amazonas tuvimos la oportunidad de hablar con los propios profesores y ellos nos contaban qué necesidades tenían. Y son muchas.

Dejando aparte el hecho de que en Perú nadie puede beber agua directamente del grifo, las necesidades a veces son cosas que se dan por hecho. Como tener una carretera o camino que lleve al pueblo y que no se bloquee cuando llueve, algo que ocurre cada poco. O una línea de teléfono o, en su defecto, cobertura móvil. Ya no hablamos de Internet...

Estoy hablando de que con muy poco dinero aquí se pueden hacer muchas cosas. En el colegio de El Porvenir estaban contentísimos porque una asociación española les había regalado un ordenador y porque, con el dinero del café que cultivaban en la chacra del colegio, habían podido comprar vídeos. Un simple reproductor de vídeo cambia el día a día de todo un colegio... alucinante.

En Bellavista un colegio había tenido que poner dos turnos de clases porque se había venido abajo uno de los edificios... en enero. Aún estaban esperando a recibir fondos para volver a levantarlo. Ese mismo colegio tenía un taller de carpintería equipado y cerrado, porque ni el Ministerio ni la Municipalidad pagaban un profesor que supiera manejarlo.

Y más de cerca... Michel (léase Maicol), el hijo de la cocinera, tiene que pagar 120 soles cada tres meses para estudiar. Las chicas que estudian en el Instituto Pedagógico de Jaén 150 soles. Unos 30 euros... que mucha gente no puede pagar. Si echan cuentas dan ganas de llorar y una se siente culpable. En un fin de semana gasto más de 30 euros fácilmente.

Si un fin de semana me quedase en casa en vez de salir, podría pagar los estudios de Michel. O de Litza, o de Mercisa, o de Jany. Porque 30 euros en Perú son mucha plata.

Mi trabajo en Perú

Dada la insistencia de algunas personas, les voy a contar qué estoy haciendo acá en Jaén. Y así se quedan más tranquilos quienes creen que de repente me volví loca y decidí marcharme a la otra parte del mundo así sin más.

Lo cierto es que hago de todo. O de casi todo. Algunos días me quedo en la residencia y ayudo a alguna de las chicas con sus trabajos de clase.. les corrijo las faltas, les explico algo que no entiendan, les ayudo a hacer la presentación Power Point... cosas así. Otras mañanas me voy con la Hermana Sonia. Cuando no tengo nada que hacer, ayudo a Teresa en la cocina o me dedico a mis labores: Internet (actualizo esto), hago la colada (la lavadora no ha llegado a la residencia), etc. También hago Power Points para las hermanas y trabajo en la chacra cabando o sajando troncos (más divertido, porque me recuerda a Aladín).

Desde que las chicas empezaron con las vacaciones, además les he dado clase de lengua, porque tienen problemas para diferenciar la c, la s y la z y algunas ponen las tildes al tuntún. También hemos dado errores básicos, he jugado con ellas al Scrabble (me estoy haciendo una máquina de ganar), Scrabble y Cifras y Letras, estos últimos hechos a mano por una servidora. Y también clases de Word, Power Point y Excell. Y en estos días Movie Maker.

Con las hermanas también he tenido trabajo, especialmente las primeras semanas. Estuve dando clases de estilo de redacción y un repaso de lengua durante 3 días a los trabajadores de la Oficina Diocesana de Educación... estuvo guay. Me lo pasé muy bien y se nota que les interesaba. También estuve dando un par de talleres para profesores con la Hermana Sonia en Pucará y Bellavista.

Sonia siempre me hace hablar en público y estoy cogiendo soltura a eso de contar mi vida a desconocidos. Y ya no me resulta raro ir por la calle y que los niños me señalen. Sí, soy muy pálida. Sí, soy muy alta. Sí, mi pelo es fino y más claro. Sí, Quechua es una marca de ropa... Así que ya ven: estoy bastante entretenida.

jueves, 21 de julio de 2011

Perú es proliferación de niños

Cuando uno pasea por las calles de Perú o viaja por caminos o carreteras suele fijarse en dos cosas: una es el paisaje, con grandes contrastes, y otro es la cantidad de niños que hay por todos lados. En España no sabemos qué hacer con nuestros mayores y, especialmente en los pueblos, faltan niños y jóvenes. Aquí los niños parece que nacen y crecen solos.

Si uno pasea por la calle seguro que se cruza con niños jugando en chancletas o descalzos y llenos hasta arriba de polvo o barro. Una de las cosas que más me impresionaron fue ver a un niño que se había meado los pantalones y seguía jugando y corriendo descalzo, dando saltos entre las zanjas de las obras de alcantarillado. Medio Jaén está abierto en canal y los niños tienen su zona de juego en las trincheras.

Esta gran cantidad de niños también trae consigo un buen número de abandonos familiares. Está a la orden del día el abandono de los niños por parte de sus padres, especialmente los hombres. La sociedad aquí es bastante más machista que la española, especialmente en los pueblos y en las zonas más aisladas, como la selva, donde el Apo, siempre varón, es la máxima autoridad. Muchas chicas se quedan embarazadas rondando los 18 años y se dedican a tener hijos, cuidarlos, atender la casa... y el marido a tomar (a beber). Otras son abandonadas por sus parejas. Algunos hombres van dejando hijos a su paso sin importar quién los va a alimentar. O cómo.

Especialmente en la selva, la idea generalizada entre las adolescentes peruanas es tener hijos cuando terminan secundaria, si es que terminan. Eso ocurre cuando tienen 15 o 16 años. Mis chicas dicen que ellas, como están estudiando carreras, no van a ser así, pero que en sus comunidades nativas es lo normal. Ellas son las futuras líderes de su comunidad, en las que el Apo, siempre el y nunca la, seguirá tendiendo la primera y la última palabra.