domingo, 16 de octubre de 2011

Bye bye!


Otra vez me marcho. Más cerca y con la mitad de equipaje. 
Como cada dos meses, de Madrid al cielo. 
De Barajas a Gatwick. 
Adiós España
Hi Cambridge!

miércoles, 12 de octubre de 2011

Mi verano resumido en siete minutos


El domingo conté mis experiencia en Perú a la gente de la ONG Bajar a la Calle Sin Fronteras. Aquí os dejo un resumen que utilicé y que recoge, en siete minutos, todo un verano. 

jueves, 29 de septiembre de 2011

Buscar trabajo cansa

Desde mi vuelta a España he estado haciendo lo mismo que cuatro millones de españoles: buscar trabajo. Y he de decir que, hasta el momento, sin resultado. Está chungo lo del periodismo. ¿Quién habló de futuro laboral negro? Es presente negro. Así que, después de hacer y rehacer currículums y cartas de motivación, en inglés y español, rellenar decenas de formularios por internet y ver ofertas... y más ofertas... y más... hace poco me compré un vuelo. Me marcho otra vez, sí. 

Hace unos meses me uní a un grupo de Facebook que decía: "En España, cuando se termina la Universidad hay tres salidas: por tierra, por mar y por aire". Yo escojo el aire. El 18 de octubre embarco hacia Inglaterra, destino Cambridge. Será solo por dos meses y para estudiar cuatro o cinco horas al día inglés a saco. Examinarme del First y mejorar inglés. 

Y después... Navidades. El resto de mi futuro os lo desvelaré en año nuevo. O en Nochevieja, si se me sube el cava. 

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Un colegio para olvidadizos

El pasado jueves fui a comer a un restaurante con mi abuelo y sus compañeros de clase. Los familiares nos reuníamos porque hoy es el día de la lucha contra el Alzheimer. Mi abuelo no tiene esta enfermedad, pero igualmente le beneficia ir todas las mañanas al centro de día donde hacen actividades. Unos días musicoterapia, otros escritura, cuentas o simplemente charlar. Él está entretenido y de mejor humor y mi abuela descansa un poco de estar pendiente todo el día de otra persona. 


Hace un rato decían en la radio que hoy es el día para acordarse de los enfermos y de sus cuidadores. Porque, en algunas fases de la enfermedad, la persona no se acuerda de qué comió el día antes, pero tiene una memoria exquisita de sus días de niñez. Uno de los compañeros de mi abuelo se pasa el día jugando y cantando, otro tira de la falda a las mujeres como si fuera el patio del recreo y otra se ha vuelto coqueta desde que empezaron los primeros síntomas.

Los ves juntos en clase y te das cuenta de que se han vuelto niños. La diferencia, además de la edad, es que los niños aprenden y ellos olvidan. Poco a poco. Lentamente y, a veces, de repente. Es una enfermedad degenerativa y, como todas, va machacando a quienes les rodean. Por eso hoy me quiero acordar de los cuidadores. De quienes levantan, asean, visten y llevan a los talleres a los enfermos de Alzheimer. De quienes se preocupan por buscar fondos e instalaciones donde poder trabajar con ellos. De quienes tienen que ser fuertes para poder cuidar a niños de 70 años.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Vuelta a la realidad

De vuelta a Toro, al mundo real, todo parece igual, pero ha cambiado. Parece mentira que dos meses pasen tan rápido y ocurran tantas cosas. O que, ahora, ponga la televisión y no sepa en qué canal emiten los programas que ya estaban en junio. ¿Qué le ha pasado a la tele, que está todo revuelto? 

También cambia el grupo de amigos y, por eso, en dos meses la defensora a ultranza de la independencia de la mujer actúe como una casada. Y al revés: la casada se pasa a soltera y vuelve con fuerza. Me voy dos meses y los que se quedan siguen su vida. Y en esa vida yo no tenía espacio. Era una vida seguida por Facebook. 

Cambia todo y cambio yo. Me han cambiado, espero que a mejor. Me cuesta explicarlo, porque aún está por digerir. Desde que llegué todo parece un poco loco; me sigo parando por la calle a saludar a gente, a ratos me siento ausente, por momentos me vuelvo triste, sonrío cuando miro las fotografías... pero por mucho que lo intente es difícil expresar con palabras todo el cariño que me han dado este tiempo. 

Puedo decir que no quería volverme a España y que me digan que me entienden, pero no sé cómo explicar qué se siente al estar en mi lugar. Quizás por eso este es un momento de transición, de búsqueda de empleo  (sin suerte por el momento) y de echar becas... o sino a estudiar inglés. Eso es lo que le cuento a quienes me encuentro por la calle. Mientras, en Perú Deisy me dice que me echan de menos y me quieren mucho. Y no os podéis imaginar lo que las extraño yo. Todo lo que tengo que agradecer. La vuelta al mundo real se hace difícil. 

lunes, 29 de agosto de 2011

NUNCA VIAJES CON PERUVIAN AIRLINES

Mis dos últimos días en Perú aprendí una cosa muy importante: Volar con Peruvian Airlines es un error. O intentarlo, que es lo que yo hice. ¿Por qué? Os cuento... 

El vuelo Cusco-Lima ida y vuelta me salía mucho más barato con Peruvian Airlines que con otras compañías, pero al final resultó que los anuncios de detergentes tienen razón y lo barato sale caro. Y tan caro... el vuelo de ida me lo cambiaron y listo. El problema llegó a la vuelta... Estate dos horas antes en el aeropuerto y no tendrás problemas...  y una mierda. 

El martes llegué al aeropuerto del Cusco a las 9 y algo de la mañana. Mi vuelo tenía que salir a las 11.40 y llegaría a Lima a la 1 de la tarde, un día antes de mi vuelta a España: lo justo para que me diera tiempo a comprar las cuatro últimas cosillas que quería traerme a España. Pues bien, no había vuelos, ni los habrá en tres meses. No había plazas suficientes en otras aerolíneas para que volásemos todos... y fui idiota y, en vez de comprar otro vuelo de otra compañía, me puse a quejarme. 

Poner hojas de reclamación a la aerolínea y en la oficina del consumidor, hacer colas, pasarme nueve horas sentada en mi maleta, llamar desde el móvil... un dineral que me he gastado. En la embajada de España me colgaron el móvil; en el Consulado de Cusco estaban missing. Finalmente, con declaraciones a periodistas y todo, tres españoles y tres colombianos nos quedamos a dormir en un hotel. Otras 33 personas tampoco pudieron volar. Ni que decir que Peruvian Airlines no nos pagó nada; solo nos dio un bizcochito para callarnos la boca. Tampoco nos informaban de nada y, cuando lo hacían, resultaba ser mentira. 

Al día siguiente estábamos allí a las seis de la mañana esperando un vuelo. Mucha gente se había ido en bus, así que yo estaba la número uno... pero a las 18.40 salía mi vuelo de Lima y estaba nerviosa+cabreada. En la embajada por fin me hicieron caso, porque ya éramos 15 personas. Puse mi límite para comprar vuelo a las 12 de la mañana y a las 10 y algo nos dieron billete. Finalmente, el vicecónsul español acudió al aeropuerto y unos minutos después todo el mundo embarcaba con LAN. 

Moralejas: Si te pones bruta, es más probable que te hagan caso. Las tragedias unen: con la espera hice amigos. No te calles y quéjate: reclama lo tuyo. Y la más importante: Nunca vueles con Peruvian Airlines. 

sábado, 20 de agosto de 2011

Volver sin regresar del todo

Hoy podría ser un día especial porque he aterrizado en Cusco entera y es una ciudad preciosa. O podría ser un día feliz. O un día triste. Pero no. Hoy es un día tremendamente triste. Con esa tristeza que se te queda en la mitad de la garganta y que te oprime el pecho, que no te deja respirar. Que te hace querer llorar y gritar y patalear. Y decir mamáaaaa.

Es una tristeza autoprovocada, pero de la que prometo no arrepentirme nunca. Todo el mundo decía que estos dos meses me cambiarían; yo aún no he descubierto en qué. Supongo que valoro más algunas cosas que antes. El dinero, la familia... todo lo que tengo y que nunca me he puesto a pensar en por qué lo tengo.

Pero como hay demasiada gente que sufre, yo quiero acabar un post feliz. Con una sonrisa amarga, en la que una lágrima se desliza por la comisura de los labios y te armas de valor para decir a quien tienes abrazado que no llores cuando tú lloras mares. No quiero quedarme sin palabras y que el llanto lo ocupe todo. Hoy no. Hoy toca recordar con amor y dar gracias a todas las personas con las que me he cruzado en mi estancia en Jaén. Porque son quienes realmente dan sentido a mi viaje.