lunes, 15 de diciembre de 2008

Educados en el odio

Ayer la madre de un terrorista decía, según publicaba El País, que estaba orgullosa de su hijo. Orgullosa de haber parido y criado a un hombre que no tiene escrúpulos para asesinar. Orgullosa de que el niño al que hacía el bocata para merendar se haya merendado la vida de varias personas
¿Cómo se puede estar orgullosa de un asesino?

Pero si se lee el resto de la noticia es más grave: El 20 de marzo de 2001 ETA mató de dos tiros al concejal socialista Froilán Elespe de Lasarte-Oria, en Gupúzcoa. Su presunto asesino (el hijo de esta madre orgullosa), Aitzol Iriondo, fue detenido el pasado lunes. En el momento del asesinato el hermano de Iriondo, Zigor, se negó a condenar el atentado como concejal de Euskal Herritarrok que era.

Ahora es la madre del terrorista la que ocupa el sillón en el Ayuntamiento de Lasarte-Oria, la que pertenece a ANV, la que está orgullosa de la buena educación que dio a su hijo.

Una educación que la madre de Aitzol y Zigor Iriondo basó en el odio a los que no piensan como ella. Nadie puede sentirse orgulloso de educar a sus hijos en el odio, porque no los haces héroes; los haces asesinos.

4 comentarios:

Ana dijo...

Supongo que esa madre que considera a su hijo un heroe y no un asesino de cierta manera tambien es una asesina... no comprendera el valor de la vida humana y para ella ser español es ser un enemigo. Una pena que pasen estas cosas y que se consientan, que los asesinos (ETA a traves de PNV) se sienten en la silla del poder.
Un beso.

Pedro dijo...

Es muy triste lo que cuentas. Pero nada sorprendente; esa madre está demostrando quien es la verdadera culpable del comportamiento de sus hijos. Con semejante educación cómo no iban a salir terroristas.
Pero lo peor de todo es que esa persona pueda ocupar un cargo de poder en este país. Mientras eso ocurra nunca saldremos de esta situación de odios y separatismos.
Lamentable.

Un beso.

Esther dijo...

Y hoy espero que la sociedad, a raíz de lo que publica El País y de lo que dices tú, ponga el grito en el cielo al leer declaraciones como estas.

El odio sólo llama a más odio. Espero que aún no sea tarde para aprender la lección y poner remedio.

Guarismo dijo...

Bueno, confirmamos que ese niño al que su madre hacía el bocadillo es un hijo de la gran p. De tal palo tal astilla, como es natural.

Pero no importa. Los asesinos y sus cómplices campan a sus anchas y aquí no pasa nada. Quienes pueden no los echan de los ayuntamientos... ¿estaremos negociando otra vez?

¡Qué triste!