La noche empezaba a caer y supe que ibas a venir.
Pinté mis ojos, peiné mi pelo, vestí mis mejores galas,
Me preparé para una de las mejores noches de mi vida.
Y la luna no me defraudó.
La gente abarrotaba la calle, pero te vi allí al final.
Sé que miraste porque yo te estaba mirando.
Hablé con unos y otros, mientras ocupabas mi cabeza
Y finalmente no pude evitarlo y me equivoqué.
Te quisiste hacer el interesante y me enfadé con el mundo.
Me emborracharon tus ojos,
El vino tinto en abundancia alegró mi viaje.
Y al final del camino, ahí estabas tú.

Rodeando mi cuerpo al son de la música,
Acoplándote a mis latidos desenfrenados.
Ya no había marcha atrás, ya no había negaciones.
No iba a quererte más, me lo prometí y me lo prometo.
¡No te quiero, no te quiero, no te quiero!
¿Porque no funcionó? Ah, no era verdad.
Fue una noche loca, la última de tantas.
Me dejó una resaca horrible y una sonrisa torcida.
Una despedida forzada.
Mariposas y un Arco Iris en el estómago.
La lengua con sabor a Ron
y una de las mejores noches para el recuerdo.