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L'opera d'arte nasce da un corto circuito tra realtà e immaginazione
Y mi cabeza tiene su cortocircuito continuo, como siempre. Pero son esas chispas las que me hacen estar viva. Sin mis dudas y mis pensamientos, sin mis sueños raros y absurdos, no sería yo. Sería otra Marta, otra persona. Pero yo soy así. Con mi "pedrada" en la cabeza, como me decía mi amiga Chus.
Y es lógico sentirme nerviosa cuando tengo que contarle a seis o siete tribunales cómo soy, porqué estudio lo que estudio, porqué me gustan mis gustos y "qué quiero ser de mayor". Eso me hizo replantearme primero mi futuro, segundo si merecía la pena y tercero si tendría tiempo para todo.
Tuve la sensación de que perdía el tiempo y de que no tenía nada claro. Y ahora, reflexionando en frío, me doy cuenta de que sí pierdo el tiempo, pero lo hago a mi modo y, además aprendo cosas en el camino. Y no tengo nada claro, claro. Pero no creo que haya mucha gente que lo tenga tampoco claro. Y bueno, ¿Que hasta septiembre no sabré en qué ciudad vivir? Pues ya se verá, entonces.
Y hasta ese "entonces"... ¡¡a vivir!!